CUENTOS
"Las Plantas Amigas".
Autor: Irene Hernández
Valores: ayudar, respeto por el medio ambiente.
Las plantas amigas Josito era un niño al que le encantaba la
naturaleza. Todos los días paseaba por el parque y recogía toda la basura que
la gente dejaba por allí.
Un día hizo una excursión al campo con los compañeros del
colegio y, cuál fue su sorpresa cuando vio que un grupo de niños comenzó a
arrancar plantas, flores y a pisar arbustos.
- ¡No hagáis eso! ¡Parad! ¡Hacéis daño a las pobres plantas!
– gritaba Josito.
Pero los niños se reían de él y no le hacían ni caso.
- ¡No digas tonterías! ¡Las plantas no sienten nada! – le
contestaban los niños riéndose.
Josito iba detrás de ellos recogiendo todo lo que iban
dejando por el suelo e intentando cuidar el entorno para que aquello no quedara
hecho un asco. Incluso hablaba con las plantas para darles cariño…
- ¡Uhhhh! ¡Mirad a Josito! ¡El novio de las plantas! ¡Ja,
ja, ja! – gritaban los niños burlándose de él.
Pero Josito seguía a lo suyo, convencido de que lo que hacía
era bueno para las plantas y la naturaleza.
Un día, mientras estaba en casa, escuchó ruidos en el jardín
y, cuando salió a ver qué ocurría, no podía creer lo que sus ojos veían:
- ¡Todas las plantas y flores estaban destrozadas! ¡Las han
arrancado! – lloraba Josito mientras observaba como todo su jardín estaba
destrozado.
Josito sabía que habían sido aquellos niños y se sintió muy
mal, aunque rápidamente se puso a arreglar todo y a plantar las plantas que aún
se podían salvar.
Estuvo horas y horas arreglando el jardín y cuando ya estaba
regándolo, de repente vio como las plantas cobraban vida.
- Josito, ¡Muchas gracias por cuidarnos tanto! ¡Si no fuera
por personas como tu, no habría plantas en el mundo! – le dijeron las plantas.
Josito pensó que estaba soñando pero se puso muy feliz al
ver que las plantas le hablaban.
-Las plantas amigas Siento mucho lo que os han hecho esos
niños…¡No entiendo cómo pueden ser tan malos! – les dijo Josito.
- ¡No te preocupes! ¡Se nos ocurrirá un plan para que
aprendan la lección! – contestaron las plantas.
Al día siguiente, cuando los niños malos vieron que Josito
había arreglado el jardín, quisieron pisotearlo y destrozarlo de nuevo, pero,
esa vez, ocurrió algo que no esperaban…
¡Todas las plantas cobraron vida y se llevaron un susto
terrible!
Los niños salieron corriendo mientras las plantas les
advertían de que no debían volver a hacer eso o ellas mismas se encargarían de
convertirlos en plantas.
Los niños se asustaron tanto que, al final, aprendieron la
lección.
"El Viejo árbol".
Autor: Irene
Hernández
Valores: respeto por
el medio ambiente
Érase una vez un árbol que tenía
cientos de años. Era tan viejo que todos los animalitos del bosque lo conocían y
siempre estaba lleno de pajaritos y animales que se sentaban en sus ramas.
Todas las primaveras el árbol se llenaba de bonitas hojas verdes y de riquísimos frutos y eso hacía que se sintiese muy feliz.
Todas las primaveras el árbol se llenaba de bonitas hojas verdes y de riquísimos frutos y eso hacía que se sintiese muy feliz.
- ¡Venid a mis ramas a cobijaros
del sol y a trepar para divertiros! ¡Además podréis comer todo lo que queráis!
– decía el árbol a todos.
Un día, unos niños pasaron por
allí y vieron al hermoso árbol. Todos fueron a subirse a su tronco. El árbol
estaba muy contento porque estaba haciendo feliz a los niños. Claro que en ese
momento no se imaginaba lo que acabaría ocurriendo.
Los niños iban cada día a jugar
al árbol y como no tenían ningún cuidado y sólo se preocupaban por pasárselo
bien, arrancaban sus hojas y partían sus ramas.
Los animalitos se iban asustados
en cuanto los veían. - ¡Ahí vienen los niños! ¡Tened cuidado! – gritaban
los animalitos.
El pobre árbol estaba cada vez
menos frondoso y tenía muchas ramas partidas. Se sentía débil y mustio y echaba
de menos a los animalitos que ya no se atrevían a subirse a sus ramas.
Unos pajaritos se dieron cuenta de que el árbol estaba muy triste y se acercaron a preguntarle:
- Viejo árbol, ¿Por qué estás tan triste?
Unos pajaritos se dieron cuenta de que el árbol estaba muy triste y se acercaron a preguntarle:
- Viejo árbol, ¿Por qué estás tan triste?
- Me encanta que todos vengan a
jugar con mis ramas y a comer mis frutos, pero hay unos niños que cada vez que
vienen me hacen mucho daño y asustan a los animalitos – respondió el árbol.
Los pajaritos se quedaron muy tristes al ver que aquel árbol tan viejo estaba perdiendo toda su hermosura y fuerza. Tenían que conseguir por todos los medios que los niños lo cuidasen para que recuperase su fuerza y pudiese seguir haciendo feliz a todos.
Los pajaritos se quedaron muy tristes al ver que aquel árbol tan viejo estaba perdiendo toda su hermosura y fuerza. Tenían que conseguir por todos los medios que los niños lo cuidasen para que recuperase su fuerza y pudiese seguir haciendo feliz a todos.
Entonces, fueron a hablar con los
niños:
- Amigos, acabamos de ver al
Viejo árbol del bosque y nos ha contado que estáis haciéndole daño en sus ramas
y su tronco. Se siente cada vez más débil y el resto de animalitos se asustan
mucho al veros.
Los niños, que no eran
conscientes de que realmente estaban comportándose mal con el árbol,
respondieron:
- A ese viejo árbol no le pasa nada porque nosotros juguemos en sus ramas. Si se las partimos y le arrancamos las hojas ya le saldrán otras. ¡Los árboles están para eso!
- A ese viejo árbol no le pasa nada porque nosotros juguemos en sus ramas. Si se las partimos y le arrancamos las hojas ya le saldrán otras. ¡Los árboles están para eso!
Los pajaritos advirtieron a los
niños de que era necesario cuidar a los árboles y plantas porque si no los
cuidaban cada día, habría un día en el que perderían toda su fuerza y nunca más
podrían brotar hojas ni dar frutos para comer, pero a los niños les dio igual y
siguieron actuando igual.
El Viejo árbol estaba cada vez más débil. Todos los animalitos estaban muy preocupados sobre todo cuando vieron que al llegar la primavera el árbol no tuvo ni una sola hojita verde y no dio ningún fruto del que pudieran comer.
El Viejo árbol estaba cada vez más débil. Todos los animalitos estaban muy preocupados sobre todo cuando vieron que al llegar la primavera el árbol no tuvo ni una sola hojita verde y no dio ningún fruto del que pudieran comer.
Entonces,
fueron a hablar con los niños de nuevo para que vieran lo que estaban
consiguiendo. Pero por mucho que los animalitos les explicaban lo que pasaba, a
los niños les daba igual.
- ¡No pasa nada! ¡Ya darán hojas
y frutos! ¡Nosotros no tenemos la culpa! ¡A los árboles se les pueden arrancar
las hojas y partir las ramas! – decían
Pasaron los años y el Viejo árbol
ya no tenía ninguna fuerza y los animalitos no sabían qué hacer.
- Niños, ¿veis como llevábamos razón? Este árbol dejará de vivir si no dejáis de tratarlo mal – dijeron los animalitos.
- Niños, ¿veis como llevábamos razón? Este árbol dejará de vivir si no dejáis de tratarlo mal – dijeron los animalitos.
Los niños, al ver que el árbol
realmente estaba tan débil, se dieron cuenta de que habían cometido un error
muy grande y se sintieron muy mal.
- Esto es por nuestra culpa, lo
sentimos muchísimo. No lo hemos tratado bien y ahora el árbol está a punto de
morir... Tenemos que hacer algo.
Los niños aprendieron la lección
y nunca más trataron mal a los árboles y las plantas y con la ayuda de los
animalitos mimaron tanto al árbol que consiguieron que volviera a estar
frondoso y lleno de hojas y frutos.
CANCIONES
Maná: ¿Donde jugaran los niños?
Cuenta el abuelo que
de niño el jugó
Entre árboles y risas
y alcatraces de color
Recuerda un río
transparente si olores,
Donde abundaban peces,
no sufrían ni un dolor.
Cuenta mí abuelo
de un cielo muy azul,
En donde voló papalotes
Que él Mismo construyó
El tiempo pasó y
nuestro viejo ya murió
Y hoy me pregunté
después de tanta destrucción.
¿Dónde diablos jugarán
los pobres niños?
¡Ay ay ay!
¿en dónde jugarán?
Se esta quemando el mundo
Ya no hay lugar.
La tierra está a punto
de partirse en dos
El cielo ya se ha roto,
ya se ha roto el llanto gris
La mar vomita rios de aceite sin cesar
Y hoy me pregunté
después de tanta destrucción.
¿Dónde diablos jugarán los pobres
Niños?
¡Ay ay ay!
¿En dónde jugarán?
Se esta quemando el mundo
Ya no hay lugar.
¿Dónde diablos jugarán los pobres nenes?
¡Ay, ay ay!
¿En dónde jugarán?
Se esta quemando el mundo
Ya no hay lugar
no hay lugar en este mundo..
Macaco: Mamá Tierra
Que difícil cantarle a tierra madre,
que nos aguanta y nos vio crecer,
y a los padres de tus padres
y a tus hijos los que vendrán después,
si la miras como a tu mama
quizás nos cambie la mirada,
y actuemos como el que defiende a los tuyos
y a los que vienen con el,
la raíz en mis pies yo sentí,
levante la mano y ví,
que todo va unido, que todo es un ciclo,
la tierra, el cielo y de nuevo aquí,
como el agua del mar a las nubes va,
llueve el agua y vuelta a empezar,oye i yee.
Grite ,grite...o no lo ves??
va muriendo lentamente,mama tierra...mother earth...
(bis)
No se trata de romper ventanas,
ni farolas ni de cara,
mejor romper conciencias..equivocadas..oye..
nadie nos enseñó ni a ti ni a mi,
nadie nos explicó ni a ti ni a mí,
mejor aprender, que corra la voz y quizás conseguir..
(bbrbojer... bombeando tierra madre dice....
tr trr bombeando tierra madre te dice...basta!
trtrt bombeando trtrt bombeando
tierra madre escuche...
trtrt bombeando tierra madre dice...ponte en pie
trttr bombeando ...mírame ihee)
Grite,grite...o no lo ve?? (no no no no lo ve...)
va muriendo lentamente, mama tierra...mother earth...
(bis x4)
Oh mama reclama,
se le apaga la llama,
y esto no es de hoy
de tiempos de atrás oihoy..
decre decadas degradando
Ya mama reclama,
se le apaga la llama,
se la venden hoy,
de lo que fue a lo que soy,
se tre magnifican sus latidos uhoy..
llaman llaman..
mama tierra llaman..
ya que las manejan sin plan
demasiadas cavan
otras se caen luego frutos no dan
llaman llaman..
mama tierra llaman...
oídos sordos les hace el "man",
miradas se tapan,
contaminan hasta que eliminan
Grite,grite..o no lo ves???
va muriendo lentamente, mama tierra... mother earth
(bis x4)
FRASES AMBIENTALES
"Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado, y el
último pez atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero".
Sabiduría indoamericana










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